voluntarioso, sa
1. adj. Deseoso, que hace con voluntad y gusto algo.
2. adj. Que por capricho quiere hacer siempre su voluntad.
La gente voluntariosa es por lo general buena, entregada,
interesada en resolver problemas. Es lo más más parecido a “mensaje a García”
con la diferencia que a la gente voluntariosa no hay que darle una instrucción:
solitas salen al ruedo y muchas veces solucionan.
Claro, lo anterior no significa que la gente voluntariosa
siempre acierte o – que puede ser lo peor – que su accionar responda a las
necesidades y expectativas de los demás, que su actuación surja de una consulta
a otros. Por ello, la gente voluntariosa
también es descrita con la segunda acepción dada por el Diccionario de la Real
Academia Española de la Lengua; seres que hacen las cosas a su bien y entender,
que se hace a su voluntad. Por eso
también se equivocan.
Imaginemos al país como un avión donde viajan 200
personas, y de pronto a los pilotos les da un infarto. Nos quedamos sin quien dirija el aparato a salvo
hasta el aterrizaje.
Seguro que hay gente voluntariosa que, sin ser piloto, brincaría
al puesto del piloto, y sin saber nada “tomaría los controles”. Habrá quien les aplaudirá, sin darse cuenta
de que, sin conocimiento y con solo la disposición, igual todos nos vamos a
estrellar.
Es posible que en el aparato haya personas que tiene
conocimiento de aviación, y para saberlo hay que buscarlos, preguntar o ver si tienen
puesto un uniforme que lo acredite como piloto.
Entonces los “no pilotos” voluntariosos o no, deben decir a los que sí
lo son que agarren el control, porque esa es su labor; en ese momento, si
quieren seguir viviendo, nadie puede ponerse a improvisar o tomar un curso de pilotaje.
En Venezuela estamos en la situación de gente
voluntariosa queriendo liderar procesos para lo cual no están formados, ejecutando
tareas que no le competen bajo la excusa de la inacción de otros, pero al no
ser su campo de experticia todos corremos el riesgo de estrellarnos.
Y por supuesto, también hay muchos pilotos, los políticos
y sus partidos, que increíblemente, parecen haber olvidado cuál es su rol en la
sociedad.
Así, vemos organizaciones de sociedad civil haciendo el
papel de partidos políticos y partidos políticos queriendo parecer oenegés.
A mi entender, los voluntariosos lo que deben hacer es
exigir a los políticos que asuman sus deberes públicos, o – si la angustia es
mucha – crear un movimiento político, con estrategias propias de políticos, con
fines políticos, que tienen que ver con el acceso al poder. No es la primera
vez que ha ocurrido, ni sería la última.
Pero no esta bien esa acción de “ser y no ser” que
confunde a más de uno, en la cual sacas la carta que te conviene dependiendo
del contexto.
Quedas muy mal parado, y además te estrellas. Nos
estrellamos.
Alejandro Luy
25 de abril de 2022
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